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Los implantes dentales, son la mejor opción para sustituir las piezas dentarias perdidas. Aparte de que son lo más parecido al propio diente, ofrecen seguridad, fiabilidad y estética.

En los últimos años, se ha avanzado mucho científicamente en la Implantología, consiguiendo técnicas regenerativas mucho más estéticas y procesos operatorios más breves y menos invasivos.

Pero, ¿Cómo debo cuidar mis implantes?

Una de las claves del éxito a largo plazo de los implantes, es hacer un correcto mantenimiento periódico. Es la única manera de detectar problemas precozmente y controlar que evolucionan favorablemente.

¿En qué consiste el mantenimiento?

Una vez terminado el tratamiento con implantes, ofreceremos al paciente un programa de mantenimiento, que se basa en 2  puntos fundamentales:

  1. Higiene oral correcta:

Su higienista le concienciará y le motivará para seguir una higiene dental adecuada y eficiente.  Le enseñará los pasos básicos para dicho objetivo, que son los siguientes:

  • Cepillado correcto de dientes, implantes y encías, que es donde se acumula la placa bacteriana.
  • Limpieza interdental con cepillos interproximales, hilo dental o irrigador bucal.
  • Enjuagues con colutorio cuando esté indicado.

 

  1. Revisiones periódicas cada 6 meses:

Primero su dentista le hará un examen de su boca, tanto visual como radiológico. Así podrá valorar la salud de los tejidos de soporte que rodean los implantes. Y sobre todo, descartar signos que indiquen posibles complicaciones, como inflamación, sangrado o supuración de la encía.

Por otro lado, su higienista le hará una limpieza para eliminar la placa y el sarro acumulado y pulir la superficie de los implantes. Todo ello con materiales e instrumentos específicos para ello.

 

Es importante tener en cuenta las causas por las que se perdieron los dientes naturales, ya que dichos factores de riesgo siguen existiendo con los implantes. Estos pueden ser el tabaco, el alcohol, una diabetes mal controlada, mala higiene y la predisposición genética de cada uno.

Por eso, en Clínica Calvarro, motivamos al paciente y le hacemos ver que formamos un equipo, con un interés común, la duración de sus implantes, y que es una responsabilidad de ambos. Si las dos partes cumplen con su compromiso, el éxito del tratamiento está garantizado.

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