«¿Otra radiografía más?» Es una pregunta razonable. Pero panorámica, telerradiografía y TAC 3D no son la misma prueba repetida: cada una enseña algo que las otras dos no pueden enseñar.
En una clínica dental se usan habitualmente tres o cuatro tipos de imagen distintos, y desde el sillón todos parecen lo mismo: te colocas, suena el aparato, y sale una foto en blanco y negro. La diferencia está en qué plano captan y qué se puede leer en ellos.
Vamos a verlos uno a uno, porque entender esto te ayuda a saber si una prueba que te proponen tiene sentido o no.
También llamada: intraoral, «la de la pinza»
Es la más común y la más sencilla: un sensor pequeño que se coloca dentro de la boca y capta dos o tres dientes con su raíz completa y el hueso de alrededor.
Es la prueba de referencia cuando hay un problema localizado: una caries entre dos piezas, un dolor concreto, un flemón, o para comprobar cómo ha quedado una endodoncia. Máximo detalle, mínimo campo de visión.
También llamada: ortopantomografía, OPG
Es la clásica: el aparato gira alrededor de tu cabeza y devuelve una imagen que despliega en un solo plano ambas arcadas completas, las articulaciones de la mandíbula y los senos maxilares.
Su valor es la visión de conjunto. Es la primera prueba en una revisión general, la que enseña las muelas del juicio antes de que den guerra, la que detecta quistes o piezas retenidas que no dan ningún síntoma.
La limitación de fondo: la panorámica es una imagen bidimensional de una estructura tridimensional. Todo lo que está delante y detrás se superpone en el mismo plano, y la propia técnica introduce cierta magnificación. Por eso sirve para ver, pero no para medir con precisión. Y para planificar cirugía hay que medir.
También escrita como teleradiografía · También llamada: cefalometría, «la de perfil»
Aquí cambia el punto de vista: en lugar de mirar la boca de frente, se toma el cráneo de perfil. Y de perfil se ve algo que de frente es invisible: la relación entre el maxilar superior y la mandíbula.
Sobre esa imagen se hace un análisis cefalométrico, que consiste en marcar una serie de puntos anatómicos de referencia y medir los ángulos y distancias entre ellos. Esos números dicen si el problema es de los dientes o de los huesos que los sostienen.
La distinción no es un detalle académico: cambia el tratamiento entero. Unos dientes torcidos sobre unos maxilares bien relacionados se resuelven alineando. Unos dientes rectos sobre una mandíbula adelantada o retrasada no se arreglan moviendo dientes.
En niños y adolescentes esta prueba tiene un valor añadido: permite estimar en qué punto del crecimiento está el paciente. Y eso condiciona el calendario, porque hay alteraciones de los maxilares que mientras hay crecimiento se corrigen con un aparato y, una vez terminado, ya solo se abordan con cirugía.
Es la lógica que hay detrás de casos como el de un molar incluido en el paladar o un apiñamiento severo con piezas retenidas: antes de mover nada hay que saber qué espacio real existe y hacia dónde se está desarrollando la cara.
También llamado: CBCT, tomografía de haz cónico, escáner 3D
Este no devuelve una imagen, devuelve un volumen. El equipo da una vuelta alrededor de la cabeza capturando cientos de proyecciones y un software las reconstruye en un modelo tridimensional que se puede girar y cortar por donde interese.
Eso resuelve las dos carencias de la panorámica: no hay superposición y las medidas son reales, milímetro a milímetro. Se puede saber exactamente cuánto hueso hay en un punto concreto, de qué grosor, y por dónde discurren el nervio dentario y el seno maxilar.
Es la prueba que hace posible la cirugía guiada de implantes: si la posición está planificada sobre un modelo fiel, la cirugía se ejecuta sobre lo ya decidido en vez de resolverse sobre la marcha.
| Prueba | Qué capta | Se usa sobre todo para |
|---|---|---|
| Periapical | 2–3 dientes, máximo detalle | Caries, dolor localizado, endodoncias |
| Panorámica | Ambas arcadas, plano 2D | Revisión general, muelas del juicio |
| Telerradiografía | Cráneo de perfil, 2D | Ortodoncia, crecimiento, vía aérea |
| TAC 3D | Volumen tridimensional | Implantes, cirugía, piezas incluidas |
Un aparte, porque se confunden: el escáner intraoral no es una radiografía. No emite radiación en absoluto. Es una cámara óptica que recorre la boca y reconstruye la forma de los dientes y las encías en 3D. Sustituye a las antiguas pastas de impresión, pero no ve por dentro: solo copia la superficie.
Es la duda que más aparece, sobre todo cuando hablamos de niños. Y es de las pocas que se pueden responder con cifras en lugar de con generalidades.
La unidad que se usa es el microsievert (µSv). Para tener una referencia: cualquier persona recibe, solo por vivir, una radiación natural de fondo de unos 2,4 mSv al año de media mundial — es decir, en torno a 6 o 7 µSv cada día sin hacer absolutamente nada.
Con eso en la mano, estas son las dosis efectivas medias publicadas para equipos digitales:
| Prueba | Dosis media aprox. | Equivale a radiación natural de… |
|---|---|---|
| Periapical | ~1,5 µSv | Unas horas |
| Telerradiografía | ~4,5 µSv | Menos de un día |
| Panorámica | ~20 µSv | Unos 3 días |
| TAC 3D | 50–120 µSv | De 1 a 3 semanas |
Dos matices importantes para leer bien esta tabla.
El primero: son medias, no cifras fijas. La horquilla real es amplia y depende del equipo, del tiempo de exposición y del tamaño del paciente. En el caso del TAC 3D la variación es la mayor de todas, porque lo que más pesa es el campo de visión: explorar una sola zona para planificar un implante supone bastante menos dosis que capturar los dos maxilares completos.
El segundo: la comparación con la radiación natural sirve para dar escala, no para concluir que la radiación médica «no cuenta». Cuenta, y por eso ninguna prueba se pide por rutina.
Durante décadas la referencia fue el principio ALARA — usar la dosis más baja razonablemente alcanzable. Sigue siendo válido, pero en radiología dental se ha ido matizando con dos conceptos más precisos:
En la práctica clínica esto se traduce en cosas muy concretas: no se pide una prueba si su resultado no va a cambiar la decisión de tratamiento, se elige siempre la más sencilla que responda a la pregunta, y en el TAC se limita el campo explorado a la zona que interesa. No se hace un TAC para mirar una caries.
En nuestra consulta de Almansa disponemos de TAC 3D, telerradiografía digital y escáner intraoral en el propio centro. Fuimos de los primeros de la comarca en incorporar el TAC volumétrico.
La ventaja práctica es sencilla: no hay que derivarte a Albacete ni a Valencia, no hay semanas de espera entre la prueba y el diagnóstico, y podemos hacer el estudio y explicártelo en la misma visita, contigo delante de la pantalla.
Diagnóstico con tecnología propia, en Almansa y en Ayora. Primera visita sin compromiso.
Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye a una valoración profesional. Las dosis indicadas son valores medios publicados para equipos digitales y varían según el equipo y el protocolo empleados. La indicación de cada prueba radiológica corresponde siempre al criterio del odontólogo tras explorar cada caso concreto. Última revisión: septiembre de 2026.