Con la llegada del buen tiempo y el verano la actividad diaria se trastoca. Más horas de luz, más tiempo libre, más tiempo fuera de casa y también las vacaciones para muchos. Lo que debería ser una época de relax y diversión se puede transformar en una pesadilla por culpa de problemas dentales. Los cuáles, curiosamente, se acrecientan en esta época del año.

Cambio de las rutinas diarias

El cambio de costumbres y la modificación de los hábitos de vida, como comer entre horas o fuera de casa, relajan la atención sobre la higiene bucal. Esto deriva no pocas veces, en afecciones como la gingivitis o las caries.

Está demostrado que la higiene bucal empeora durante las vacaciones. Incluso se estima que uno de cada cuatro españoles deja de lavarse los dientes total o parcialmente, poniendo en riesgo su salud bucal.

El aumento de placa bacteriana está asegurado si se disminuyen los cepillados, pero además a ello se suman otros factores:

  • El aumento en el consumo de bebidas alcohólicas y azucaradas favorecen la placa bacteriana.
  • La deshidratación es un problema añadido, ya que disminuye la producción de saliva que nos ayuda a mantener a raya la placa bacteriana.

Para evitar problemas bucales que pueden arruinar unas vacaciones, simplemente hay que seguir con nuestra rutina diaria de higiene dental.

Hoy no vengo a regañarte, sino a darte unos consejos sencillos y prácticos que puedes implementar en tus vacaciones. Sobre todo si tienes niños pequeños en casa. Disfrutaréis del verano sin descuidar de tu sonrisa y la de tus hijos. Con las altas temperaturas suele darnos más sed, principalmente cuando estamos al sol o en una habitación con aire acondicionado. Así que, si estás dentro de casa, procura poner también un humidificador. Disminuirá la sequedad ambiental y recuerda beber abundante agua.

Si te gustan las bebidas dulces, procura tomar zumos naturales sin edulcorar. A poder ser diluidos y tomarlos de golpe, no poco a poco. Porque la exposición prolongada a los azúcares aumenta la propensión a la caries. Al terminar tu vaso de zumo, toma un sorbo de agua fresca para ayudar a la boca a restablecer su pH neutro, ayudarás a evitar la caries. Aunque por supuesto, ninguna bebida quita mejor la sed, ni cuida mejor tus dientes que el agua natural. Por lo tanto, no abuses de las bebidas dulces.

Evita las bebidas carbonatadas o gaseosas, al igual que los tés. Ambos no solamente no quitan la sed, llevándote a beber más y más cantidad para intentar calmarla, sino que pueden, además, manchar tus dientes.

Puedes hacer infusiones con hojas de menta o con anís y mantenerlas en la nevera para tomarlas bien frías. Ambas son de sabor agradable y refrescante, y no contienen cafeína ni ningún componente que incremente la sed, además de ser naturales.

También las comidas pueden ayudarte a mantener una buena hidratación en verano, a la vez que ayudan a mantener una buena salud bucal. Toma gazpachos y otras sopas frías, además de comer fruta fresca. Es mucho más sana que tomarla en zumo.

Recuerda consumir grasas sanas con moderación, ya que también ayudan a mantener tus dientes protegidos. Como el aguacate, las almendras y el aceite de oliva.

Por último -ya sabías que lo iba a decir, ¿no?- recuerda cepillarte los dientes.

Si estás en la playa y no puedes hacerlo justo después de comer, al menos evita las comidas cariogénicas y masca chicle con xilitol.  No limpia como lo hace un cepillado correcto con una buena pasta, pero es de ayuda entre cepillados.

FELICES VACACIONES!!